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Cepillarse bien: los dos minutos que cuentan

Casi todos nos cepillamos a diario. Pocos lo hacemos bien.2 min de lectura

Dos veces al día, dos minutos

Cepíllese por la mañana y justo antes de acostarse. El cepillado de la noche es especialmente importante porque durante el sueño disminuye la saliva, lo que reduce parte de la protección natural de la boca.

Dos minutos se hacen más largos de lo que parece. Un temporizador, o un cepillo eléctrico que lo lleve incorporado, le ayuda a cumplirlos.

Elija las herramientas adecuadas

Use un cepillo de cerdas suaves y una pasta dental con flúor. Las cerdas duras no son necesarias para una limpieza eficaz y, sobre todo con demasiada presión, pueden irritar las encías y contribuir al desgaste dental.

Los cepillos manuales y los eléctricos funcionan bien si se usan correctamente. Cambie el cepillo, o el cabezal, cada tres meses, o antes si las cerdas se abren.

La técnica

  • Incline las cerdas unos 45 grados hacia el borde de la encía, donde se acumula la placa.
  • Haga pequeños círculos suaves en lugar de frotar con fuerza hacia delante y hacia atrás.
  • Siga un orden para no saltarse ninguna zona: caras externas, caras internas y, por último, superficies de masticación.
  • No olvide la parte trasera de las últimas muelas.
  • Termine cepillando la lengua con suavidad o use un limpiador lingual.

Escupa, no se enjuague

Después de cepillarse, escupa el exceso de pasta, pero no se enjuague con agua. El flúor que queda sigue actuando para fortalecer el esmalte.

El cepillado es solo la mitad del trabajo

El cepillo no puede limpiar todas las superficies entre los dientes, donde puede acumularse placa y aparecer caries. Limpie entre los dientes una vez al día y su cepillado tendrá por fin un buen aliado.

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