Por qué importa el material
Una corona en un diente anterior debe reflejar la luz como el esmalte de al lado. Una corona en un molar debe resistir años de masticación.
Ningún material es el mejor en todo, así que su dentista elige según la posición del diente, su mordida y el aspecto que usted desea.
Coronas metal-cerámicas
Una corona metal-cerámica tiene un fino núcleo metálico recubierto de capas de porcelana. Cuenta con una larga trayectoria clínica y puede ofrecer buena resistencia y durabilidad.
Su límite es estético. Con el tiempo, si la encía se retrae, puede verse un fino borde oscuro de metal en la base de la corona, algo que importa sobre todo en los dientes anteriores.
Coronas E-Max
E-Max es una vitrocerámica sin nada de metal. La luz la atraviesa de forma muy parecida al esmalte natural, lo que le da una translucidez muy natural.
Es una de las preferidas para dientes anteriores y premolares, donde la estética es lo más importante, y también puede ofrecer buena resistencia en los casos adecuados.
Coronas de circonio
El circonio es conocido por su gran resistencia y tampoco lleva metal. Soporta fuerzas de masticación intensas, por lo que es ideal para molares y para pacientes que aprietan o rechinan los dientes.
El circonio actual es mucho más natural que las primeras versiones, así que hoy también funciona bien en muchas zonas visibles.
¿Cuál elegir?
Como regla orientativa:
- Dientes anteriores, donde prima la estética: E-Max.
- Dientes posteriores o mordida fuerte: circonio.
- Una opción fiable y probada: metal-cerámica.
Su dentista le recomendará lo más adecuado para cada diente. Muchos pacientes acaban con materiales distintos en distintas zonas de la boca.
El cuidado de cualquier corona
Una corona no puede tener caries, pero el diente que hay debajo sí puede tenerlas, justo en el borde donde se unen. Cepíllese dos veces al día, limpie entre los dientes y acuda a sus revisiones: una corona bien hecha puede durarle muchos años.



