Todo empieza con una revisión
El blanqueamiento funciona mejor en dientes sanos y limpios. Primero revisamos si hay caries u obturaciones desgastadas, y una limpieza profesional elimina la película superficial para que el gel llegue al esmalte de forma uniforme.
Se registra el tono inicial, para que vea exactamente cuánto han cambiado sus dientes.
Proteger las encías
Se coloca una barrera protectora a lo largo del borde de las encías. Solo los dientes quedan expuestos al gel blanqueador, lo que hace el tratamiento más cómodo.
El blanqueamiento
El gel se aplica en la cara visible de los dientes y se activa con luz en ciclos cortos. Entre un ciclo y otro, comprobamos el avance y su comodidad.
La cita suele durar entre una hora y hora y media. La mayoría de los pacientes se relaja, escucha música o simplemente cierra los ojos.
Qué se siente
Muchos pacientes no sienten nada. Algunos notan un breve hormigueo o sensibilidad durante el tratamiento o uno o dos días después, que desaparece por sí solo.
Lo que el blanqueamiento no cambia
El blanqueamiento solo aclara el esmalte natural. Las coronas, las carillas y los empastes blancos conservan su color original.
Si tiene restauraciones visibles en la parte delantera de la boca, díganoslo antes del blanqueamiento. Lo planificaremos juntos para que todo armonice después.
Mantener el brillo
Durante las primeras 48 horas el esmalte absorbe el color con más facilidad, así que conviene tener cuidado:
- Evite el café, el té, el vino tinto, los refrescos de cola y las salsas de color intenso.
- No fume.
- Elija alimentos de color claro, como pollo, arroz, pasta y pescado blanco.
Después, un buen cepillado, limpiezas periódicas y usar pajita con las bebidas oscuras ayudan a que el resultado dure muchos meses.
¿Es para todo el mundo?
No se recomienda durante el embarazo o la lactancia, ni si hay caries o problemas de encías sin tratar. Su dentista le dirá en la revisión si es adecuado para usted.



